Me ha costado mucho contenerme… pero al final no lo he podido resistir: voy a hablar del conflicto en Catalunya, como residente en Barcelona, no como Español, ni como catalán (que podría serlo perfectamente porque 4 generaciones antes, salieron de aquí de Barcelona a Montevideo buscando un futuro mejor que en ese momento Catalunya no les podía brindar). Decenas de años después yo vuelvo con mi familia a radicarme en Barcelona, buscando también un futuro mejor para mí y para mis hijos, con el orgullo de mi apellido Catalán a cuestas.

Como tampoco quiero herir sensibilidades y ya se ha escrito y hablado (y mucho) sobre el tema independentista, simplemente me basaré en los hechos que veo, sujetos a interpretación siempre, que generan bases de opinión como esta que están a punto de leer. Y no son otro que los hechos que nos traen los números: ¿es la independencia de Cataluña viable económicamente?

Uno de los máximos argumentos que esgrimen los partidarios de la escisión es que Cataluña es uno de los motores no ya de España, sino de Europa, y que su infraestructura e industria es tan sólida como para no tener que depender de ninguna fuerza exterior como a la que se sienten sometidos por el Estado español. Otra creencia que han implantado los partidarios de este movimiento, es que el nuevo país, seria parte de la EU a corto plazo (por más que ya les han dicho que no).

En lo personal, al estar viviendo aquí por un tiempo, creo que la gran mayoría de los catalanes se consideran una nación, y su sentir nacional es irrefutable. Pero este sentir, en estos momentos está siendo manipulado hacia un sentimiento negativo a mi entender, que genera odio, que divide y se aleja del respeto de la convivencia y de la conveniencia. Este sentimiento siempre ha convivido en paz integrado a un todo, a un marco, a un conjunto de regiones con sus particularidades, que se llama España.

El movimiento actual independentista unilateral, lamentablemente no ha presentado un plan de desarrollo sostenible para el potencial Estado nuevo, ni siquiera un plan de restructura financiero y comercial. Esta absolutamente tomado por el sentimentalismo, por la emoción, por el ahora, por el fin justificando a los medios, pero creo que ha desatendido completamente las posibles consecuencias de sus actos, y esta empujando hacia lo que considero un salto al vacío.

Una vez aclarado este punto continúo: Cataluña sin duda es un gran motor económico, de hecho uno de los cuatro grandes de Europa junto con Rhône-Alpes en Francia, la región de Lombardía en Italia,  ​​y Baden-Württemberg en Alemania, pero precisamente es un gran motor económico porque cuenta con un marco, un contexto, una coyuntura determinada, una geografía particular dentro de un todo que la favorece para ser un vehículo comercial entre otras cosas. En este caso específicamente, el apoyo tanto de la administración central española, (que no ha dudado en financiarla), como la Europea a través del gobierno central. Fíjense por favor, que este humilde servidor, con larga cultura democrática y representativa, no cita al gobierno con el nombre de un partido político como la mayoría de los españoles (sino que el gobierno como administrador del Estado, y de las instituciones que lo vinculan con la sociedad). A mi poco me importa que partido esté a cargo de la administración, sino que el gobierno, el poder ejecutivo, es el gobierno (transitoriamente, como en el resto de los regímenes representativos, hay un partido político que tiene mayoría para ejercer el control de este gobierno). Aquí en España, la gente llama al gobierno con el mismo nombre del partido (sumado a algún adjetivo de connotación negativa por lo general), lo cual ya se presta para una serie de connotaciones que atentan claramente contra un estado de derecho). Esto está influenciando negativamente todo le manejo de la situación lamentablemente.

Cataluña es por tanto un fuerte motor económico sustentado en la coyuntura local y basado en la actividad y relaciones de otras regiones que permiten que gran parte de la inversión se mantenga allí, con la idea de que los beneficios generados puedan llegar a todos lados a y la sinergia de las partes sigan manteniendo al todo dentro del contexto de los países económicamente más fuertes y solidos del planeta.

Sin esa coyuntura y marco de acción, a Cataluña (como ocurre con otras regiones europeas… no es este el primer caso ni será el último de pretensiones territoriales) le faltan apoyos como para viabilizarla económicamente y poder garantizar el bienestar de sus ciudadanos. Un movimiento unilateral de este estilo va en contra de sus dos principales socios económicos, comérciales, y financieros: el resto de España y, sobre todo, Europa.

Esto produciría que se frene ese gran motor con riesgo incluso de avería, lo cual conllevaría a una debacle económica cuando aún se está saliendo de la crisis. Porque algo que no deben olvidar este grupo de catalanes es que las industrias que eligieron Barcelona como sede en su día no lo hicieron por lo magnífico de su clima, su gastronomía o sus gentes, sino porque es un gran centro de negocios con muchas facilidades para poder actuar en la zona sur de Europa.

Estamos viendo como el Reino Unido tiene un enorme problema interno, de incertidumbre e inestabilidad por desear abandonar la EU. Esta semana vemos como la primera ministra inglesa, insiste en que UK se mantenga en el tratado comercial lo más que se pueda (por lo menos dos años más). Se insiste en que la colaboración en seguridad tiene que seguir existiendo. Señores, no podemos tapar el sol con el dedo, Europa ya es casi una sola, y no puede actuar cada país de forma unilateral, porque las pruebas están a la vista, mucho menos una región.

Cataluña quedándose fuera de esa órbita europea (y créanme cuando les digo que, en el hipotético caso de una declaración de independencia, es indudable que dejaría de pertenecer a la Unión Europea por mucho que los herederos políticos de Pujol lo nieguen); carecería de ese interés estratégico y territorial que tan importante resulta a las grandes empresas con sede en Barcelona. La consecuencia lógica de cualquier empresario que mire los intereses de su empresa, ante un posible interés Nacional, es que muchas de ellas se trasladen y otras tantas que se planteaban instalarse, cambien su destino a Madrid, Valencia o incluso dentro de la órbita del no tan lejano eje Marsella – Lyon.

Y por último, el aspecto financiero puro y duro: no nos hacen falta predicciones de las principales agencias de calificación para vaticinar que lo peor que le puede pasar tanto a la economía catalana como a la española es l incertidumbre que generaría una República Catalana. De hecho, con esta deriva independentista unilateral, ya se está notando en cuanto a la confianza de los inversores.

Lo que más aterra a un inversor (no a un especulador) es la incertidumbre. A un inversor le puedes decir que una operación contrae muchísimo riesgo y, siempre que le aportes datos, estadísticas, planes de desarrollo y en definitiva, un plan sólido, es capaz aún siendo de alto riesgo, confiarte su dinero.

Este no es el caso de Cataluña… donde esta situación del referéndum está rodeando de demasiada incertidumbre en el plano financiero y donde empresarios e inversores asisten atónitos a un proceso curioso que, de llevarse a cabo, acabará con la confianza depositada en Barcelona y con muchas más empresas de las que podamos imaginar haciendo las maletas hacia Madrid o hacia cualquier otra ciudad sur europea que les ofrezca mejores garantías.

¿Porque? Por el simple hecho de que hay muchas preguntas y ninguna respuesta. Desde los bandos que se contraponen en este hecho, ninguno se ha preocupado por ver más allá, y dar respuestas a una situación que es real. Creo que ambos bandos están subestimando muchísimo a la ciudadanía, y no están atendiendo el problema. Es muy fácil hablar desde este blog, pero no creo ser en único pensando de esta forma.

Puedo entender que una familia que toda la vida se ha criado en los pirineos leridanos y tiene profundas raíces allí, no tema una ruptura con España e incluso pueda desearla: es algo que repito, entiendo y me parece muy respetable. Lo que no entiendo son a aquellos que alzan la señera y cuyos ingresos dependen en gran medida de la estabilidad que pueda ofrecer un marco económico razonable, a quienes gritan a los cuatro vientos por una Catalunya Lliure y trabajan para una internacional que no dudará en cambiar de rumbo hacia Madrid, o que viven de los subsidios públicos del gobierno central, tanto en educación como en Seguridad Social… En estos casos no está en juego unos ideales, sino un sustento, una estabilidad, un futuro que claman para sus hijos pero que tal como se ha proyectado y tal como se pretende cimentar (sobre lodos), trae más nubes que claros.

En contraposición, no creo que desatendiendo la situación a nivel dialectico y diplomático, y siguiendo el librito de la Constitución, este tema salga del tapete. No puedo entender como el gobierno de España, no está instalado en Barcelona por estos días. ¿Sino lo justifica un hecho así, que lo justificaría? Creo que hay una arrogancia superlativa del gobierno en atender una situación que se ha transformado en una realidad y un hecho que no se borra con órdenes judiciales. Esto crea también incertidumbre y podría empeorar la situación a mediano y largo plazo.

 

Una visión numérica del conflicto catalán
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