Hoy quiero dar una imagen del mundo financiero desde una perspectiva diferente de la que he dado hasta ahora.

Hasta ahora (y me mantengo en ello), he querido dar una imagen del mundo de las finanzas como un campo de dinosaurios, donde el conocimiento del otro juega un muy importante papel para poder tener éxito, pero sabiendo que hay muy pocos escrúpulos cuando las papas queman; y la alerta de sálvese quien pueda está latente y se aprieta con bastante más facilidad que en otros sectores de la economía. Por esta característica es que se generan oportunidades mas generosas que en otros sectores de la economía.

Todo ello necesita que se confíe siempre en algo: ya sea en la estabilidad de los mercados, en hechos noticiosos, en inversores en nuestra misma posición y/o, también, en poderosas entidades que marcan, califican y señalan la posición de cada mercado o valor en juego. Si tengo que elegir uno, siempre voy a decidirme por inversores en nuestra misma posición, que ya hayan vivido lo que nos estamos por embarcar a hacer. Y lo que es más importante aún, preguntar a más de una fuente, por qué los asesores, lo vendedores de inversiones, y los brokers, están programados para lo que es mejor para ellos y sus empresas, y no tanto hacia sus clientes (por más que mil eslóganes y sales speeches digan lo contrario).

Es el caso de las afamadas agencias calificadoras y de organismos que, como es el caso del FMI, merecerían toda nuestra credibilidad, pero en la calificación de riesgo de los CDSs del 2006 al 2008 fue un disparate lo que hicieron, permitiendo que los devoradores de ahorros siguieran vivos estando totalmente fundidos. En esta línea de ejemplos tenemos en España la CNMV, y el caso de Bankia, Cajas de Ahorro, o de Banco Popular: ¿dónde estaban? ¿Cuál es la responsabilidad penal de los inspectores y directores? En fin… no es un panorama alentador, pero da la pauta de lo que es el mercado en el que estamos metidos los que invertimos. Claro que da frutos, si nos informamos y somos constantes, y si aprendemos a mitigar los riesgos, simplemente no metiéndonos en cosas que no podemos soportar psicológicamente su riesgo.

A raíz de la siguiente noticia que ha saltado hoy a los titulares financieros y que versa sobre la desconfianza del FMI sobre EEUU y la confianza de S&P en Europa, quisiera reflexionar sobre el papel de estas entidades, una reflexión desde la perspectiva de quienes marcan el destino (o pretenden marcarlo) de los mercados. ¿Quién confía en quién en el mundo financiero?, ¿a quiénes debemos prestar nuestros oídos y encomendar nuestro olfato inversor?

Mi respuesta es tan ambigua como certera: a todos y a nadie. Entiendo que tal afirmación necesitará ir acompañada de alguna explicación, así que matizaré un poco mis palabras.

Tal como llevo insistiendo desde que empecé con este blog y tal como recomiendo a mis allegados y a todo el que me solicita asesoramiento financiero; está muy bien pedir orientación e informarse sobre opiniones y valores, más aún cuando vienen firmadas por reputados expertos o por organismos con una trayectoria que les avalen, pero al fin y al cabo, el que va a invertir y el dinero que se va a poner en juego es nuestro, y como tales debemos ejercer de dueños de él y decidir lo que creamos más convenientes con él.

Existen dos errores de amateur a la hora de iniciarnos en el mundo de la inversión:

  • Dejarnos llevar por las circunstancias presentes – por un vendedor o asesor
  • Hacer un seguimiento diario de la inversión – solo adaptable a los Traders o inversores corto plazistas

 

Si bien la información, insisto, es primordial en el mundo de la inversión financiera, la sobreinformación puede conseguir un efecto contrario, que es el de llevarnos a tomar decisiones movidas por el nerviosismo que acaben siendo fatales o terminen con una oportunidad de oro que no hemos sabido ver o mantener.

Si siguiendo la noticia que ha motivado este artículo, hacemos caso como inversores principiantes e invertimos en mercados europeos, obviando por completo los principales índices internacionales, situados en EEUU, puede que estemos tomando una buena decisión hoy, pero estaremos siendo excesivamente “cortoplacistas”.

Si nuestra intención es la inversión al largo plazo (y así se recomienda. Recuerden: una buena inversión es una carrera de fondo), solo por dejarnos llevar por decisiones de un día concreto (el de hoy), estamos perdiendo grandes oportunidades y tomando otras decisiones que no son tan acertadas, como focalizarnos en un mercado, el Europeo, sin diversificar. Por otro lado, no se metan en ninguna inversión, si no están dispuestos a perder, ya que este mundo se trata de ganar más veces de las que se pierde, nada más. Pero se pierde, y eso no se puede cambiar.

¿Quién nos puede asegurar que en una semana, Mario Draghi no se desdice de sus declaraciones y comienza desde ya la reducción de la compra de bonos?, ¿no entienden los señores de S&P la inestabilidad del sector de la construcción como para que éste fuera un valor que ignorar a la hora de calificar positivamente a los mercados que invierten en él?

Obviamente los señores de S&P conocen lo inestable y las consecuencias del repunte de la actividad constructora, pero no están asesorando para una inversión de la que obtener frutos a 1 año vista, están asesorando y calificando el estado de una inversión de la que obtener frutos hoy, 1 de julio de 2017. Es por ello por lo que tampoco se recomienda el seguimiento diario, exhaustivo y casi neurótico de una inversión. Las emociones son el enemigo número uno de las inversiones.

Al final de esta misma noticia vemos como se valora la multa de 2.424 millones de euros a Google, la mayor impuesta por la Comisión Europea en toda su historia. Una noticia así, tumbaría la confianza y la estabilidad de cualquier empresa pero, estamos hablando de Google y, además de la posibilidad de recurso que, con toda seguridad, se llevará a cabo. ¿Alguien cree que estos hechos van a suponer que invertir en Google sea un error? Esto no nos esta hablando de que Google sea menos estable, sino de que el mundo está cambiando hacia una espacio on line más seguro, lo cual, a pesar de Google en este momento, estoy seguro que lo hará más fuerte en el futuro medio.

En definitiva, ¿a quiénes recomiendo escuchar? Insisto: a uno mismo, siendo capaces de formarnos una opinión a base de seguir las noticias, preguntar a expertos, amigos, familiares, conocidos y asesorarnos para ver cual es la versión oficial – la de la venta del producto (porque ellos nos darán un buen pantallazo de las características del mismo), pero nunca tomando como capital lo que oigamos sobre un mercado u otro si no estamos seguros de lo que leemos.

 

¿Quién confía en quién en el mundo financiero?
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