Para mi entrada de hoy quisiera volver a incidir en el tema con el que me siento muy relacionado: la figura del emprendedor.

Ya he tenido la ocasión de alabar la figura del emprendedor con anterioridad: no solo por el hecho de que permanezca a mi órbita laboral, sino porque creo que a día de hoy, no se conoce todo lo que se debiera lo que representa ser emprendedor.

Cuando preguntas qué es ser emprendedor, las respuestas van desde quien se dedica a su pasión a quién busca sobrevivir por sí mismo, siendo “su propio jefe”, y ciertamente son dos ingredientes que conforman la receta de la emprendeduría, pero reducirlo a simplemente vocación e independencia, sería dejar por el camino una larga lista de cualidades, herramientas, actitudes y aptitudes que conforman al buen emprendedor.

Ingredientes necesarios para emprender hoy día

Formación: “la cabeza bien situada sobre los hombros y los pies sobre la tierra”. En esta idea insistí a la hora de hablar sobre las cualidades del buen emprendedor. Por ello, jamás debemos lanzarnos a materializar nuestra idea o montar nuestro propio negocio con la simple intención de que vengan a nosotros los clientes y nos reporte dinero la actividad.

Emprender necesita formación previa, durante y después de materializar nuestro negocio. Y no sirve tener un máster en ADE o estudios sobre negocios, sino comprender y moverse como pez en el agua en el ámbito que nos queramos desarrollar. Tenemos que tener clara en la cabeza la cadena del negocio, desde la idea, el proveedor de servicios o bienes que nos hagan construir el servicio, software, aplicación, negocio físico, etc.; los clientes: hacia qué clientes vamos a apuntar y ser fieles a ellos (todos queremos que nuestros clientes sean todos, pero la realidad de emprender es otra: ni siquiera Google es para todo el mundo). Tenemos que tener clarísima cual es la ventaja que vamos a presentar en la propuesta, que no siempre esta en el producto, muchas veces también en la atención al cliente, el envase, la accesibilidad, etc. El concepto de que la ventaja competitiva tiene que están en el producto (ser mejor que el del otro), es un concepto del siglo XX): hay mil formas de diferenciarse. Pero ojo, diferenciarse no quiere decir que ofrece una ventaja necesariamente, que es de lo que se trata el tema.

A lo largo de mi vida he conocido empresarios que eran auténticos tiburones de los negocios: olían dónde estaba la oportunidad a kilómetros y no dudaban en dar el paso a invertir. Así he visto nacer y crecer desde innovadoras técnicas de venta a tiendas online con facturación internacional. Pero a muchos de ellos, pese a tener todos los conocimientos necesarios para desarrollar un negocio exitoso, les faltaba “mano” con el público, o con los empleados, o con los complementos necesarios a la idea, que la iban a hacer crecer, (así como la película del fundador de Mac Donalds – que no fueron los que crearon el sistema los que hicieron el imperio) conectar con él. Todo esto es porque en general el Emprendedor es un tipo que escucha poco a su entorno, y que está convencido que su verdad es la verdad única. Este es el mayor defecto del emprendedor, que solo la experiencia y el fracaso sirven de maestros.

Así, quienes se han tenido que enfrentar por sí solos a reuniones para conseguir financiación o directamente con el usuario final cara a cara, han fallado por no tener mínimos conocimientos de relaciones públicas, los que les ha llevado a fallar a quienes dependían de su propia labia o, seguir en la cresta de la ola gracias a desarrollar mi siguiente punto…

… Socios o un equipo multidisciplinar: creo que ya he tenido también la ocasión de indicar que la soberbia es una de las mayores enemigas del buen emprendedor. Ni nadie nace sabiendo, ni podemos pretender ser los mejores en todo, de ahí a que en primer lugar haya puesto la formación como ingrediente.

Por ello, como tampoco debemos ni podemos dominar todo el espectro de conocimiento que rodee nuestra materia (digo que no debemos porque no todo debe girar en nuestra vida alrededor de nuestro negocio: por suerte hay cosas más importantes como la familia, quienes sí deben serlo todo a nuestro alrededor), al momento en el que detectemos que tenemos ciertas deficiencias debemos contar con socios o con un equipo multidisciplinar que nos de soporte – o en su defecto a una esposa o esposo; madre o padre.

Este punto resulta muy interesante, ya que uno de los miedos y a la vez principales defectos del emprendedor es que, sobre todo en fases iniciales, nos creemos que podemos dominarlo y llevarlo todo por nosotros mismos. Tenemos un miedo irracional a delegar: como si ello comportara perder las riendas de nuestro negocio.

Nuevamente alego a mi experiencia en el sector para poder afirmar que los emprendedores más exitosos que he conocido son aquellos que han podido formar tandem con otras personas claves para cubrir todas las aptitudes, todas las herramientas, conocimientos e incluso actitudes que hay que tener para emprender.

Plan de negocio: la planificación lo es todo para asegurar el éxito en la vida. Nada hay que dejarlo al azar: cuanto más atado tengas un proyecto, sea del sentido que sea, más probabilidades tienes de que salga como desees. No soy fan de los planes de negocio que estudie en la universidad, porque creo que sirven para muy poco. Me parece que el plan de negocio, es documentar un conjunto de ideas que tengan sentido y aten la cadena comercial del negocio desde sus diferentes ángulos, para que alguien que no entienda, pueda llegar a ver lo que se pretende y diga: tiene sentido.

Plan de marketing: tenemos que saber cómo vamos a vender lo que hacemos, el servicio o lo que sea. Hay que hacerle saber a la gente que existimos, y eso tiene que tener sentido. Estamos en el s.XXI, en un mundo cada vez más globalizado y donde cada día nuestros clientes se exponen a miles y miles de interacciones y estímulos que lo invitan a usar unos productos frente a otros, contratar los servicios que ha recomendado un amigo en una red social, etc.

Seríamos unos incrédulos si negáramos el poder que la publicidad y las nuevas tecnologías ejercen sobre nosotros día tras día. Y una cualidad del buen emprendedor es que allá donde haya una amenaza o debilidad, la convierta en oportunidad o fortaleza.

Una motivación diaria: termino con una necesidad imperiosa del buen emprendedor: que su proyecto no se limite en el mantenimiento, sino en la ilusión.

Si llegamos a lo más alto empresarialmente pero lo único que nos mueve es la ambición y los beneficios, será muy fácil que otros que tengan el mismo motor tarde o temprano nos derroquen de lo más alto. Sin embargo si nos movemos por unas motivaciones, por la misma ilusión que nos hizo montar el negocio día tras día, éste se dotará de unos pilares y una fuerza de la que difícilmente nos puedan “tirar abajo”.

Una cosa que escuche de otro emprendedor, que me llego muy fuerte y que incorpore como filosofía comercial en todo lo que hago fue:

“a los emprendedores se nos puede caer el negocio la semana que viene y quedarnos sin nada; y sino puedes vivir con eso, y lo que eso genera en ti; entonces esto no es para ti”

Nuevamente invito a que todo aquel que se vea capacitado e ilusionado, no dude en emprender, pero es muy importante que se tenga en cuenta que esto no es un capricho, no es una forma de ganarse la vida: es parte de nuestra vida.

 

¿Qué se necesita para emprender hoy en día?
5 (100%) 2 votes
¡Sígueme!

Artículos relacionados