Quienes tenemos la emprendeduría por bandera no nos apoyamos en teoría del S.XX para enseñar cómo crear y hacer crecer una empresa. Los emprendedores tenemos en la prueba ensayo – error una de las mejores técnicas de aprendizaje, así como la observación del entorno en el que crecen las empresas para ver qué funciona y qué no funciona.

 

Bajo esta segunda perspectiva, no nos basta en fijarnos solo en que hacen las empresas punteras para alcanzar la cima: no son Apple o Google los únicos gurús de los que aprender. Es más, si únicamente nos fijáramos o copiáramos los modelos empresariales de los que Steve Jobs se jactaba en sus charlas, probablemente estaríamos abocados al fracaso, ya que estos modelos se basan en la autenticidad, en lo creativo en su gran mayoría, y no hay nada menos creativo que copiar.

 

Así, nos fijamos desde cómo las pequeñas empresas tradicionales innovan en una era altamente competitiva, hasta cómo un tenista que lo ha ganado todo, cae en una etapa de fracasos y bajo rendimiento para volver al poco al número uno del ranking mundial. Hablamos de Rafa Nadal, que tras ganar el que es su 11º Roland Garros tras una mala racha vuelve a la élite cuando todos pronosticaban su ocaso. ¿Cómo podemos extrapolar esta actitud ganadora de Nadal, de hacer frente a una perspectiva negativa conquistando de nuevo la cima, al éxito de una empresa?

El método Rafa Nadal

El éxito no se alcanza simplemente improvisando: al esfuerzo y trabajo (primeros ingredientes), le debe seguir una actitud metódica: reducir la improvisación para tener la certeza en todo momento de cómo salir victorioso de cada situación que se nos presente.

Así, mientras muchos ven en Rafa Nadal un joven entusiasta y deportista, los empresarios somos capaces de ver en él a todo un estratega de gran inteligencia en la cancha y fuera de ella.

Nadal no es alguien extraordinario en el sentido que no lo ha tenido más fácil a la hora de ganar todos los “grand slam” que ha ganado: ha tenido el punto de partida que todo aficionado o aspirante a deportista de élite tiene: clases, entrenos interminables, máxima dedicación… Es toda esa conjunción de ingredientes las que le han aupado al número uno de la ATP pero, ¿cuántos tenistas entrenan día sí, día también, se dejan la piel sobre la cancha y no consiguen llegar a las cotas de éxito de Nadal? En el deporte y en el mundo empresarial, sin mentalidad ganadora da igual lo que hagas que no triunfarás, y es ahí donde Nadal ha conseguido llegar a donde otros no son capaces ni de imaginar.

¿Qué clase de deportista si no es con una mente ganadora, decide cambiar de mano de juego sólo porque así tendrá más oportunidades frente al rival? Nadal no es zurdo de nacimiento tal como se piensa: Nadal, bien asesorado por su equipo, cambió la diestra por la zurda porque eso le suponía una ventaja frente a los rivales. ¿No son las mejores empresas aquellas que no se acomodan al mercado y deciden dar un paso adelante creando necesidades donde no las hay?

La resiliencia como filosofía de vida

Los mayores casos de éxito empresarial rara vez se han conquistado a la primera. Es esa filosofía prueba – error la que lleva a que antes de un producto innovador alcance la fama, le precedan un par, decenas o incluso cientos de fracasos que hayan llevado a afinar el concepto.

Si al momento de fracasar, un empresario no es capaz de aprender de lo positivo y aplicar el conocimiento obtenido de lo que funciona o no, probablemente nunca alcance el éxito limitado por sus propias barreras. Sin embargo, quienes se muestran resilientes, quienes por bandera después de un fracaso concentran todas sus energías en recuperarse y volver a la senda del éxito, al ser este el punto de partida deseado, lo conseguirán cada vez sin más dificultades que las que ellos mismos se impongan.

En este aspecto tenemos en la resiliencia otro de los ingredientes ganadores que Nadal aplica a la fórmula trabajo y esfuerzo: tras múltiples lesiones y problemas personales acontecidos en 2015, 2016 no se presentó como un buen año para Nadal. Ante esta perspectiva, el manacorí se planteó dos posibles salidas: o continuar a toda costa a un alto nivel desgastándose cada vez más y apresurar una decadencia deportiva a la que todo ídolo tarde o temprano se expone o, parar cuanto antes, reflexionar sobre cómo mejorar y cómo volver a los primeros puestos y aplicar las fórmulas que se le presenten para este fin.

Es así como tras un “doloroso” retiro (que gracias a su rápida actuación fue breve), Nadal no solo se repuso de sus dolencias y pudo recuperar la mente ganadora, sino que volvió a un mayor nivel deportivo que le permitió ganar nuevamente dos grand slam y volver al número uno. Algo que, de haber continuado esforzándose por obviar sus dolencias y agotar sus posibilidades, hubiese sido imposible.

3 claves emprendedoras que aplicar del método Rafa Nadal

Humildad como sistema de alarma

Suena a tópico destacar la humildad como factor clave, pero no se trata simplemente de reconocer los logros de la competencia o no sacar músculo ante los nuestros: se trata de nunca perder la perspectiva de que en cualquier momento alguien va a querer “sacarnos de la pista” y que, por mucho que seamos los mejores, nada dura para toda la vida si no se cambia.

Así, los humildes son los primeros que se dan cuenta si algo no va bien. Las empresas que no actúan con la humildad adecuada se aferran a que todo lo que hacen es perfecto y que por ello son números uno, cegándose hasta tal punto que no ven quienes les pisan los talones. Eso no significa que humildad sea un hándicap para mantener una mentalidad ganadora: los humildes como Nadal, tienen la necesidad de que cada paso hacia el éxito esté justificado, que nadie pueda cuestionar que sus logros no son fruto más allá del esfuerzo y el trabajo constante, y nunca justificar un fallo por causas incontrolables como una lesión.

 

Trabajar la imagen corporativa

 

¿A alguien le cae mal Nadal? Es muy difícil que te pueda caer mal (a menos que seas francés) porque cuida su imagen a la perfección tanto dentro como fuera de las pistas, y lo que resulta mejor: la cuida de forma natural, nada impostada o desvelando que hay una estrategia de marketing detrás.

La actitud humilde que destacábamos en el anterior punto a Nadal le sale de forma innata: cómo alaba las facultades del rival, cómo se dirige al público, cómo cuida y defiende su entorno… todo corresponde con la actitud de un joven que no tiene en cuenta su posición y que es consciente que los éxitos de hoy pueden ser olvidados por el público en general que tanto le adora en poco tiempo.

Esto mismo es fundamental en la identidad de una empresa: por mucho que seamos los mejores, si no contamos con buena reputación, con buena imagen, a la mínima el público nos puede dar la espalda en cuanto salga una alternativa.

 

Éxitos en equipo

 

Nadal es la cabeza visible de su propia empresa: sin un entrenador entregado a su causa y sin todo un equipo que le ayude y le asesore no estaría donde está. Y sabe reconocerlo en público.

 

Así, si nos preguntaran por el entrenador personal de Djokovic probablemente dudemos. Vale que no es español, pero pasaría lo mismo si nos preguntaran por el de Verdasco, por el de Feliciano López o por otras figuras de primera línea castellanoparlantes.

 

En cambio, en el caso de Nadal sabemos que es su tío Toni Nadal, a quien idolatra desde pequeño y quien le introdujo en la élite. También los más aficionados conocen que Joan Forcades es su entrenador físico e, incluso que llegado el punto de que no le pudiera enseñar más al respecto, su tío ha cedido el testigo de sus entrenos a Carlos Moyà. alguien para nada desconocido en la familia Nadal.

 

Todo su equipo es puesto en valor con cada victoria, la cual no se anota únicamente él. Algo que para liderar una empresa es fundamental, ya que el éxito en los negocios no se sustenta por un único actor y tan bueno como saberlo, es reconocerlo.

 

Ante los problemas: trabajo y soluciones. El Método Rafa Nadal
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