Se acerca un nuevo año, periodo en el que muchos inversores aprovechan para plantear o cambiar sus estrategias, afinándolas según los resúmenes y balances financieros propios de esta época y aprovechando las predicciones que se hacen desde prensa especializada y gurús de las finanzas.

Esta práctica común, nada tiene de criticable siempre y cuando conservemos nuestro olfato inversor intacto y no nos dejemos llevar por las corrientes generalistas, ya que no siempre la mejor inversión es la que aparenta ser la más segura, sino aquella que mientras otros no la han visto llegar, se nos ha presentado como una oportunidad dorada.

Es por ello por lo que desde mi posición de profesional del medio y con una dilatada experiencia en el comercio online, desde el blog de Juan Pablo Jutgla me gustaría indicaros, más allá de a dónde o cuándo invertir, qué líneas rojas no os convienen cruzar para no dejaros llevar por la vorágine de la opinión generalista.

Las 4 líneas rojas que nunca debemos cruzar en la inversión particular

 

Invertir poco y sin un plan

 

La inversión no es un juego de azar, donde por 20 euros jugados en la Lotería, por ejemplo, podemos tener un retorno notable si es que somos uno de entre 100.000 que dicta la probabilidad de que nos toque “algo”.

La inversión requiere desde planificación (cuándo y cada cuánto vamos a revisar y a hacer seguimiento) hasta estrategia (a qué valores o instrumentos, cuánto de diversificada queremos la cartera, etc.), por lo que destinar cierta cantidad a una empresa por el simple hecho de que lo hemos leído en un blog (aunque contenga consejos profesionales de finanzas), sin entender sus razones y sin adaptarlas a nuestros movimientos, es negligente en el sentido que estamos equiparando la inversión financiera con los juegos de azar.

Esto último también responde a que el “por probar” no vale: si invertimos no hace falta que sea depositando todos nuestros ahorros (algo igual de nocivo como veremos a continuación), pero tampoco cantidades que al poco se produzca un movimiento relevante en Bolsas o en sectores que afecten, las haga volatizar.

 

Invertirlo todo y de forma agresiva

 

Seguramente habrás oído hablar de ese dicho tan financiero como es que “no se deben tener todos los huevos metidos en una misma cesta” y al que hemos hecho referencia en el blog de Juan Pablo Jutgla en repetidas ocasiones de lo cierto que supone. Pues no solo es aplicable a la necesidad de diversificar lo invertido, sino también respecto al cómputo global, a no tener todos los ahorros invertidos.

Ni el más profesional de los inversores, ni el más comprometido con cada movimiento, es capaz de asegurar que un movimiento en vano pueda suponer pérdidas inesperadas. Por esta razón, si exponemos el grueso de nuestro capital a fondos de riesgo, no solo exponemos lo invertido, sino también nuestra estabilidad económica y nuestro nivel de vida.

Es cierto que a día de hoy acudir a las cuentas de ahorro como único espacio donde destinar nuestros fondos es perder oportunidades de hacer crecer nuestro capital, pero también es cierto que es la forma más segura de contar siempre con los medios para que, ante un desplome, nuestra economía no se vea del todo comprometida.

Aplicar reglas de economía doméstica al ámbito de la inversión profesional puede parecernos superficial, pero quienes mas saben de economía son quienes con estas tácticas consiguen llevar al día las cuentas de una casa con un sueldo ajustado, por lo que, ¿por qué no tener en consideración que no debemos endeudarnos más de un 30% de lo que percibimos a la hora de decidir qué cantidad de nuestros ahorros “arriesgamos”?

 

Obviar los gastos colaterales

 

Quienes conocen este mundillo saben perfectamente que la inversión se mueve por plazos, por vehículos de inversión, por brokers, por plataformas… que según a cual la adecuemos, tienen adjudicadas una serie de comisiones, tasas, impuestos, etc.

También según la modalidad de inversión a la que nos adscribamos, nos puede suponer que aunque queramos retirar nuestro dinero, no podamos por contar con unos plazos para ello. Por ello, siempre antes de iniciar una inversión, debemos informarnos sobre las condiciones y los costes adicionales para tenerlos en cuenta.

La fiscalidad es otro de estos puntos, ya que debemos tener una planificación fiscal para poder incrementar la rentabilidad neta.

 

Invertir en lo que no conocemos

 

Viene a colación de no hacer caso a todo lo que leemos o nos digan. Los intereses personales vienen de querer hacer crecer nuestras ganancias, por lo que rara vez tienen que coincidir con los de X medio o X gurú.

No quisiera por ello insinuar que quienes dan consejos de finanzas no tienen en cuenta el interés de quienes lo siguen, pero sí que obviamente no lo puede conocer como para saber exactamente qué le interesa hacer con su dinero. Recomendar a alguien que no sigue a diario su inversión, un instrumento con tendencia a la volatilidad, por muy buena oportunidad que sea, puede ser más contraproducente que adecuado.

No es el caso de los asesores, donde al conocer la situación personal, el perfil de inversor y las preferencias, pueden dibujar un panorama de inversión más adecuado que el de cualquier otra fuente que no sea la propia.

 

¿Y las predicciones para 2019?

 

No tendría sentido que después de todo lo expuesto, viniera a indicaros ahora dónde depositar vuestro dinero.

Lo que sí, es que si no os habíais planteado hasta el momento invertir vuestro dinero y os seduce la idea en 2019, recomendaros que os forméis y que no desestiméis contar con asesoría al menos al comienzo, al momento en el que vayáis a diseñar una estrategia.

Si aún así os aventuráis a comenzar por vuestra cuenta, buscad valores seguros, que no dependan de estacionalidades o de situaciones políticas inciertas. En ese sentido alejaros de todo lo que huela a Brexit o se pueda contagiar de él, así como, mal me pese, de Cataluña, ya que aunque han demostrado ser plazas fuertes económicamente pese a la adversidad, la incertidumbre aún pesa sobre ellas.

No obstante, en 2018 ya hemos pasado por dos picos de incertidumbre altos, como han sido las elecciones brasileñas y la composición del Senado norteamericano. Estos hechos posibilitarán un 2019 más relajado para las divisas que fluctúan en el mercado de las denominadas como “emergentes”, lo cual lo hacen un valor estable a priori para este nuevo curso.

 

 

Las líneas rojas del inversor particular ¿en qué errores nunca caer?
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