El otro día fue el papel del cine, y hoy me gustaría abordar uno futbolístico aunque desde un tono un poco más distendido. Y es que el balompié, tal como ocurre con la industria cinematográfica, merece mucha más atención que la de seguir una pelota hasta que se introduce en una portería o arco.

El futbol es una maquinaria que mueve millones (ya lo vimos en todo lo que el caso Neymar tenía detrás), y los mueve no sólo por la pasión por el deporte, sino porque hay detrás mentes privilegiadas que mueven fichas con suma inteligencia para que cada jugador, cada equipo, rente mucho más que la suma de goles que hace a un club campeón de liga.

Así, que el Madrid, Barça o mi Nacional ganen títulos por supuesto que importa: son el “alma” que mueve el deporte y la gasolina necesaria para poner marcha el motor que genera tantos millones. Sólo causando la admiración que causan, llenando estadios con capacidad para 80.000 o más seguidores, se pueden mantener megaestructuras económicas que van más allá de un campo y una plantilla de 25 jugadores.

Pero no está esta publicación para debatir la magnificencia del fútbol: la he escrito para alabar la inteligencia que hace posible que el dinero siga fluyendo a nivel macro (los equipos de futbol) pero sobre todo a nivel micro (los propios jugadores), ya que muchos de estos patrones pueden tener un buen reflejo a la hora de crear nuestra propia cartera de inversión.

La importancia de la diversificación vista desde el “olfato inversor” de cada jugador

Un buen jugador de futbol es una enorme máquina de hacer dinero: figuras como Cristiano Ronaldo o Messi generan cada año entre 30 y 50 millones de euros netos, sin incluir lo que le hacen ganar a sus respectivos equipos o marcas que representan.

Ahora bien, de todos esos millones, ¿cuántos corresponden al trabajo que les hace ganarlos, la práctica futbolística?

Si atendemos a Messi, más allá del total de 50 millones ingresados solo en 2016 se desconocen las cantidades exactas que corresponden a cada actividad, pero siguiendo fiables estimaciones realizadas a partir del margen que deja su contrato futbolístico, la podemos dividir de la siguiente forma:

  • 22 millones de su contrato con el FC Barcelona (que se acrecentó hasta los 40 millones a partir de su renovación el pasado año)
  • 26,5 millones por patrocinios de innumerables marcas, entre ellas Adidas, Huawei, Tata Motors, Lays, Gatorade y la Expo 2020 Dubai.
  • Proyecto inmobiliario Azahares del Paraná, urbanización lujosa a las afueras de su Rosario natal de la que se desconocen sus beneficios
  • Restaurante Bellavista del Jardín Secreto: lujoso y magnificente restaurante situado en pleno centro de Barcelona. También se desconocen beneficios. Aprovecho para comentar a modo TripAdvisor que me parece muy caro para la calidad de comida que ofrece.

 

Pese a lo ambiguo de los datos, sí podemos apreciar de entrada que a pesar de tener un espectacular contrato como futbolista, los ingresos que le reportan las marcas de las que es imagen son mayores, y aun así recibe beneficios por otras fuentes (dos que se conozcan abiertamente, pero con toda seguridad, son más numerosas).

¿Por qué alguien como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo (que mueve cifras y volumen de negocios similares), ganando lo que ganan de jugadores de sus equipos como para estar tranquilos el resto de sus vidas, en cambio optan por diversificar e invertir en otros negocios más allá de su actividad principal? Por un principio básico en economía, ya sea macro o micro, doméstica o empresarial: y es que no puedes tener “todos tus huevos en una misma cesta”.

 

La diversificación: clave para la seguridad y estabilidad de cualquier economía

 

Lo que hacen Cristiano Ronaldo o Messi con cantidades desorbitadas de dinero es exactamente lo mismo que hace un buen inversor creando su cartera con cantidades más humildes. El dinero, sea mucho o poco, si no se mueve, si no se trabaja, se agota. Si por mucho o poco que ganemos, solo dependemos de nuestro sueldo como trabajadores, estaremos encomendando nuestro bienestar presente y futuro únicamente a nuestra situación laboral.

Si nuestra situación laboral cambia de condiciones o incluso se produce un despido, toda la estructura que hemos creado con todo nuestro esfuerzo (vivienda, bienestar familiar, propiedades…) se puede tambalear. Por ello es tan recomendable que además de destinar cierto porcentaje de nuestro sueldo al ahorro, otro tanto se destine a la inversión para ver crecer mes a mes nuestro dinero por diversas fuentes. Es más, en esto pienso exactamente igual a Robert Kiyosaki, la inversión tiene prioridad al ahorro. Es simple, lo que hacen estas estrellas o sus asesores, mejor dicho, es poner el dinero a trabajar por ellos. Claro que teniendo tanto es fácil, pero lo dejo a criterio de cada uno ver la forma de poner el dinero a trabajar. Un trabajo de empleado es cómodo, pero no es un activo, no te va a dar la independencia financiera, no te va dejar disfrutar de ingresos pasivos, de rentas. Es un comienzo, si lo es, o a veces no, pero lo importante es el foco en crear o generar activos que permitan generar dinero por ti, sin tener que estar 10 horas en una oficina, en un taxi, en un camión repartiendo, o lo que sea. Eso se hace para sobrevivir.

Pero ojo, invertir no es una hucha mágica que introduzcas la cantidad que introduzcas la vas a multiplicar: invertir requiere cierto trabajo de investigación y el mismo planteamiento de diversificación para que no encomendemos el éxito (o fracaso) de la inversión a una única fuente. Tampoco perdamos de vista que se empieza por una inversión (la que se elija), y ese paso es el mas importante de la estrategia futura de diversificación.

Así, extrapolando nuestra situación financiera (sea cual sea) a la de Messi o Cristiano Ronaldo, sus contratos con el Barça o Madrid son nuestros puestos de trabajo, sus contratos de patrocinio podrían ser diferentes inversiones en valores de Bolsa, sus proyectos inmobiliarios inversiones en metales como el oro o la plata (valores seguros) y otras inversiones como sus restaurantes inversiones en futuros (algo menos estables pero que bien llevados reportan sustanciosos ingresos).

Está claro que difícilmente lleguemos a tener el poder económico de estos dos astros del fútbol, pero sí sus capacidades e inteligencias inversoras y su estabilidad si “copiamos” con esta fórmula sus modelos financieros. Y es que, sin trabajarlo y sin esfuerzo, nada dura para siempre… ni tan siquiera las grandes fortunas.

 

La importancia de diversificar negocios vista desde la perspectiva futbolística
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