No voy a hablar de Cataluña: no porque no me interese o porque no tenga nada más que decir de lo que en su momento ya dije, sino porque tengo la sensación de que todo sobre lo que se debe saber, todo sobre lo que se debe opinar, ya está más que dicho.

El ejemplo de lo que ocurre sobre cómo se está informando sobre Cataluña es el ejemplo perfecto de lo que supone la enorme exposición que tenemos a la información hoy en día, que más que beneficiar, parece perjudicarnos. Me sorprendió e hizo reflexionar que mis amigos de Uruguay tenían claro los nombres de los miembros del Govern Catalán (una comunidad autónoma de 17 en España), así como lo informado sobre la situación en España que estaba un empresario Mexicano, del cual charlamos en un vuelo CDMX – Cancún el mes pasado.

Que las 24 horas se esté informando sobre un mismo tema, ocupando titulares en las redes sociales, los noticieros, los aviones, los trenes, los diarios, los monitores de los televisores cuando esperamos 2 minutos en una cola…. La invasión es total, relevando a segunda plana otros temas interesantes o importantes, de acuerdo al criterio del medio transmisor; y abordando cada nueva noticia desde diferentes perspectivas (el hecho noticioso, la columna de opinión, la opinión del público, la opinión internacional, de otros medios, etc.) consigue que más que saciar nuestra sed de conocimiento sobre lo que nos afecta y nos rodea, acabemos por “empacharnos” entre tanto input del que somos incapaces de digerir. No soy el único que viviendo en Barcelona, ya no quiere escuchar nada de la situación política, solo quiero que pase y ya…..

 

Cómo afrontamos la información en la era internet

 

Poder acceder a lo que ocurre a nuestro alrededor en cuestión de segundos no es para nada malo. El problema es cuando esa información te llega de cualquier forma, sin filtros o peor, con los filtros de los intereses a los que está sujeto el medio que te la hace llegar. Esto creo que es lo mas importante, y el punto de partida hacia un futuro en que el bombardeo va a ser cada vez más intenso.

Añoro los años en los que informarnos consistía en una rutina mediante la cual abordabas el periódico al desayuno mientras tomabas el café (o el noticiero), y en la noche, sobre el prime time el noticiero te las desarrollaba según había pasado el tiempo desde que lo leíste hasta que lo viste en televisión.

Ese tiempo de reflexión en el que acorde a tu interés incluso podías compartir tus fuentes con amigos, colegas de profesión, etc., es lo que diferencia la información de la sobreinformación.

Ahora por desgracia no nos concedemos ese tiempo, esa pausa para asimilar lo que hemos visto/leído en el medio que sea… Recibimos el mensaje al móvil como alerta del medio al que estamos activados con notificaciones “push” y automáticamente lo damos por válido, nos dejamos llevar por imágenes impactantes con claro trasfondo político partidario sin tener tiempo ni concedérnoslo para cuestionarlas, para buscar el por qué y para formarnos nuestra propia opinión. Así como somos de un cuadro de fútbol, de un club, de partido, ahora estamos siendo de tal o cual medio de información mas afín. 

A día de hoy creo que por el simple hecho de acceder a él con tiempo y predisposición para “disfrutarlo”, se encuentran mejores fuentes y mejores opiniones en Twitter que en la televisión a las 3 de la tarde o en los kioskos. En Twitter hay diálogo, discusión, diferentes perspectivas… cosas que los medios adolecen a día de hoy.

 

Cómo afrontar la información en la era internet

 

¿Cómo decidir si un valor es seguro o entraña riesgos? Conociendo a fondo ese valor, sabiendo de su trayectoria, de dónde viene y hacia dónde se dirige. ¿Sería sabio invertir en X acciones de X empresa sólo porque en un foro de expertos haya leído que alguien lo ha recomendado?, ¿sería lo correcto manejar una cartera de inversión apostando por valores solo porque “intuyo” que van a subir su cotización por lo que he visto en la actualidad económica?, ¿deben ser las páginas salmón de los periódicos nuestra única biblia?

Obviamente el buen inversor debe contestar con un no rotundo a todas estas cuestiones, ¿por qué no hacemos lo mismo con un valor tan importante como resulta el de nuestra propia opinión?, ¿por qué no contrastamos, investigamos e indagamos sobre lo que nos interesa evitando que nos llegue “contaminado”? Porque no nos informamos con la gente que conoce mas de ese aspecto que nosotros, para poder decidir. El mejor ejemplo es el dicho ese que existe sobre las parejas: “Siempre hay una segunda versión que merece ser escuchada”. Por mas seguro que se esté de algo, siempre hay un punto de vista diferente, y una interpretación que nos puede hacer pensar; y solo con eso ya alcanza para darle la oportunidad de ser escuchada o investigada. Porque este mismo ejercicio es el que potencia nuestra posición (en el sentido inversor de la palabra posición).

Por ello, no dejes que ni yo mismo te cuente qué pasa en Cataluña: si realmente quieres estar informado y no intoxicado por la información preocúpate por no sólo conocer la actualidad, sino el por qué se ha llegado a ella, qué ha sucedido en Cataluña no ya en los últimos 4 años sino en los últimos 40 años que lleva en democracia España. Por qué cada “bando” actúa como actúa y acorde a qué intereses que, por desgracia, poco o nada responden ni a ideologías ni a “la voluntad de un pueblo”. Solo así, la información estará a tu servicio y no al contrario.

 

La era de la “sobre” información
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