Cuando hablamos de innovación y empresa, se nos viene a la cabeza las TICs y emprendedores que quieren emular a todo lo que suene a una mínima sombra de lo que ocurre en Silicon Valley, pero la innovación no tiene que ir ligada de todo un sistema de nuevas tecnologías: la innovación también es ser capaces de reinventar las estrategias de negocio para resultar más competitivos, algo que también tiene cabida en el mundo tradicional.

 

De hecho, a día de hoy tiene más valor como innovación, ser capaces de, dedicándonos a lo mismo de siempre, obtener resultados diferentes, como queriendo dar un golpe sobre la mesa a aquella popular frase atribuida a Einstein. ¿Y cómo es posible tal osadía? A continuación os traigo algunos ejemplos inspiradores que pude leer de un artículo de Emprendedores, de cómo la tradición sigue teniendo cabida en este mundo 2.0.

La imprenta que se abrió paso al s.XXI

 

Dedicarnos a lo mismo de siempre no significa hacerlo como siempre. Este es el matiz que permitió a CeGe, una imprenta que cuenta con más de 4 décadas al servicio de la edición y reproducción, sobrevivir en uno de los sectores más golpeados no solo por la crisis, sino por el acceso a las nuevas tecnologías de todos los hogares y oficinas.

 

¿Cómo entonces consigue una empresa dedicada a un sector enquistado en el siglo pasado, hacer crecer sus ventas un 12% de media desde 2012? Invirtiendo en I+D: gastando incluso lo que no se tiene en procesos que permitan innovar y ofrecer a tus clientes nuevos sistemas y productos que no encontrarían ni en sus hogares y oficinas, ni en la competencia.

 

Esto los llevó a, en una operación arriesgada (sin riesgo no hay éxito en este mundo empresarial) invertir más de un millón en equipos y tecnología que ofreciera un servicio más rápido, eficiente y ecológico, cualidades que no solo atraen a los clientes, sino también a socios e inversores que han conseguido expandir la marca a más de 70 países.

La ferretería que no se achantó ante las grandes cadenas

 

El mayor enemigo de los pequeños negocios a día de hoy y desde hace décadas no es ni la crisis económica ni los nuevos hábitos de consumo, sino la competencia feroz de las grandes cadenas de distribución y venta.

Lo que hace 3 décadas era temer que te abrieran cerca un “Corte Inglés” o un Centro Comercial, actualmente es que Amazon ofrezca los mismos productos que tú tienes a la venta. Pese a ello, Comerç Turró, una ferretería especializada de las de toda la vida, en Salt (un municipio situado a las afueras de Gerona), decidió competir con las mismas armas que sus competidores más directos.

Así, si Leroy Merlín, Bricor o Amazon son capaces de ofrecer envíos con entrega en el mismo día, ellos suben la apuesta y los ofrecen con garantía de devolución, con la ventaja competitiva de que ellos se tratan de una empresa familiar, que genera confianza y tiene localizado plenamente su sede y desde donde realizan los envíos. Un buen ejemplo de que con empuje e interés, no hay que tener miedo de llegar allá donde tus competidores llegan.

 

 

Las nuevas tendencias por bandera: el cemento ecológico

 

 

Cement Design se ha servido de nacer como negocio en pleno s. XXI para aplicar las nuevas fórmulas de promoción y consumo a un sector tan tradicional como el cementero.

Así, Cement Design se venden desde su nombre (que alude a dotar a algo tan “basto y rígido” como el cemento cualidades como el diseño) a través de absorber todas las tendencias actuales. Entre ellas, tiene gran cabida la etiqueta “ecológica”, con la que aluden a los procesos mediante los cuales crean este rudo material que, lejos de quererlo aplicar solo a estructuras, suelos, techos y paredes, también lo venden en su catálogo como óptimo también sobre muebles, figuras, etc.

La clave por tanto de cómo esta empresa ha innovado a través de algo tan tradicional es dándole la vuelta a los valores por los que se le conoce al cemento de forma cotidiana. Si a nadie se le ocurriría definir este material como algo creativo y elegante, así lo muestran en su catálogo a través de más de 50 texturas y 120 colores.

¿Y qué podemos aprender de estos tres casos tan significativos donde la tradición deja hueco a la innovación? De que todo proyecto emprendedor tiene cabida siempre y cuando seamos capaces de hacerlo distintivo, tengamos una hoja de ruta bien determinada y compensemos eses puntito de riesgo con mucho de razonamiento.

 

 

¿Tiene la innovación cabida dentro de la tradición? Ejemplos de éxito
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