La pasión por emprender no sólo se refleja en sacar adelante un proyecto personal y convertirnos en empresarios de éxito. La pasión por emprender pasa por conocer a fondo la situación de otros empresarios, estudiar casos de éxito e intentar replicarlos o mejorarlos, hacer seguimiento de start ups que tu olfato te indica como ideas ganadoras… Todo esto va implícito en el ADN del buen emprendedor.

Para todos aquellos que llevan a cabo esta práctica de conocer el ecosistema, seguramente conocerán el caso de La Nevera Roja, un caso que si aún no se hace, merece ser estudiado en las escuelas de negocios pero, ¿cómo caso de éxito o una mala praxis emprendedora? En principio, el hecho de que haya sido vendida por 80 millones de euros con tan solo 4 años de andadura nos hace pensar que se englobaría en el primer supuesto pero, ¿se podría haber sacado más?, ¿podría haberse “comido” a la competencia en vez de haber sido absorbida por ella?

No creas un titular hasta haber leído la noticia al completo

 

Os meto en situación para aquellos que no conozcan el caso: La Nevera Roja fue una popular app de reparto de comida a domicilio surgida en 2011 que, a diferencia de otros servicios similares, no hace necesario que el restaurante en cuestión tenga una flota de reparto, sino que ofrecen su propio “ejército” de repartidores (aunque en sus comienzos era un simple directorio de restaurantes que sí ofrecía el servicio a domicilio por ellos mismos).

Esta idea supuso que tras una andadura de apenas 5 años, se vendiera todo el negocio a Rocket Internet por 80 millones de euros, revendiéndose un año después por el mismo valor a su competencia directa, Just Eat.

Ya tuve la ocasión de indicar en el blog de Juan Pablo Jutgla, creo recordar que hablando sobre el movimiento #Metoo, la importancia de, para crearnos nuestra propia opinión, no sólo quedarnos con lo que nos cuenta X diario o X periodista. Si hablamos de temas empresariales, esta máxima se debe agudizar ya que del conocimiento que obtengamos de estos temas, del aprendizaje, podremos mejorar nuestras estrategias.

Dentro de estas estrategias, leer un titular tan grandilocuente como “La Nevera Roja ha sido vendida por 80 millones de euros” nos puede indicar lo apropiado de entrar en el mundo de las apps con una idea grandilocuente que nos haga “forrarnos” en poco más de un lustro pero, esto precisamente, es quedarnos en la superficie de un titular muy bien construido para llamar nuestra atención.

El olfato de quien se sumerge día tras día en este tipo de información le debe llevar a hacerse otras preguntas previas, incluso antes de leer la noticia como: ¿cuánto costó sacarla adelante?, ¿cuál era su valor al momento de la venta?, ¿qué proyección tenía? Tal como decían nuestros padres: “nadie da duros a cuatro pesetas” (en tiempos previos al euro, se le denominaba “duro” a la moneda de cinco pesetas).

 

Los reveladores inicios de La Nevera Roja

Lo primero que debemos hacer para sacar una conclusión (y un aprendizaje) de la historia de la Nevera Roja es estudiar a sus actores: sumergirnos en su constitución.

Sus fundadores, los socios Íñigo Juantegui y José del Barrio, tuvieron sus inicios emprendedores tras conocerse trabajando para Price Waterhouse Coopers (PwC), una de las más prestigiosas empresas auditoras del mundo. Es decir, la Nevera Roja surgiría con mayores o menores recursos, pero de la mano de auténticos profesionales del sector que se alejan del perfil de jóvenes que se reúnen en un garaje para idear la forma de ganarse la vida con la que decoran muchas de las fundaciones de míticas empresas como Apple o Microsoft.

El resto ya nos suena más a otras historias familiares: una necesidad no cubierta (poder disponer de comida de cualquier restaurante en cualquier punto) y el apoyo de herramientas digitales para hacerla llegar a todo el que la necesite.

Tirar de ahorros (concretamente 20.000 euros en primera ronda) y una segunda ronda de financiación que amplió el capital hasta los 200.000 euros fueron los siguientes pasos. ¿Cómo se consiguieron esta cantidad “desmesurada” para una start up?, ¿talento para captar capital?, ¿gran facilidad para convencer a los inversores?, ¿un business plan imbatible?

Pese a que ello no desmerezca en absoluto la inteligencia y el trabajo de estos dos remarcados emprendedores (al César lo que es del César), tuvieron una importante labor a la hora de captar el dinero necesario para poner en marcha la buena idea los denominados FFF (friends, fools and family). Es así como de golpe y porrazo entraron en el accionariado notables empresarios como Pablo Juantegui (CEO de Telepizza y padre de Íñigo Juantegui), Pedro del Barrio (expresidente de Navision Software, padre de José del Barrio e hijo del fundador de Pescapuerta, José Puerta) y dos socios de Accenture.

 

Una competencia… ¿estimuladora?

 

Si bien la situación de monopolio es un escenario muy deseado por todo empresario, ya que él marca las reglas del juego, son los escenarios en los que existen varias empresas compitiendo donde más avances y más estímulos se reciben recíprocamente para crecer.

En el caso de la Nevera Roja, tenemos esa competencia en Sin Delantal, una app de similares características que se hizo con gran parte del mercado de inicio, Sin Delantal fue finalmente comprada por Just Eat en 2012 por 4 millones (25 por su negocio en México unos años después).

La entrada de Just Eat en el mercado español podría suponer un mazazo para La Nevera Roja, pero lejos de suponer una amenaza, supuso una nueva oportunidad: la de ofrecer a ávidos inversores que sabían que el mundo de las apps era la nueva revolución, entrar en el negocio (Just Eat, al ser una empresa fuerte financieramente no necesitaba rondas inversionistas).

Aprovechando este discurso, nuestros protagonistas consiguieron hacerse con 2 millones en septiembre de 2013, capitaneados por Nicolás Luca de Tena, proveniente de una familia de inversores conocida en España por ser los dueños del Grupo Vocento (medios de comunicación). Nicolás hizo valer una excelente estrategia de la época: cambiar la inversión del ladrillo por la de start ups tecnológicas.

Esta inyección se aprovechó inteligentemente para crecer en presencia (con anuncios en televisión) y asegurarse la segunda posición tras Just Eat adquiriendo empresas de la competencia (entuboca.com y envioadomicilio.es).

Tal fue la confianza generada que en julio de 2014 La Nevera Roja batió un record en los negocios españoles con una tercera ronda de financiación de la que obtuvo 6 millones de euros.

Todo este capital y el hecho de que entre estos nuevos inversores tuviera presencia el Grupo Mediaset (propietarios de Telecinco, Cuatro, etc.), hicieron que la Nevera Roja dejara de jugar a ser el secundón y fuera definitivamente a por el primer puesto en manos de Just Eat… Hasta que llegó la oportunidad de la venta.

Con tal proyección, a La Nevera Roja no le tardaron en surgir pretendientes, entre los que se encontraba su mayor rival, Just Eat, que ofreció por ella 20 millones de euros… Nimios si los comparamos con los 80 que finalmente ofreció el grupo Rocket Internet, llevándose el gato al agua.

 

Que he pretendido con toda esta historia de éxito empresarial

 

Al igual que sucede cuando leemos un titular grandilocuente, mi querido lector, al leer el mío diseñado para este artículo te podría hacer pensar que las perspectivas de crítica hacia la Nevera Roja eran altas, y que me iba a encargar de desmontar uno a uno los pilares de una venta millonaria.

Lejos de la realidad, lo que he querido mostrando esta historia es que seamos capaz de antes de dejarnos llevar por los números, diseccionar cada paso emprendido, cada circunstancia, para de ellas sacar lo mejor y obviar lo peor.

En este caso lo mejor con lo que contaba La Nevera Roja era un entorno de inversión muy favorable y muy bien aprovechado, a lo que le siguió un ingrediente fundamental: tesón, ambición e inteligencia y raciocinio a cada paso emprendido. ¿Qué le faltó y qué se le puede criticar? Más de esa ambición que le llevó a plantar cara a Just Eat: los pasos que llevaban hacia el éxito estaban siendo más que acertados y, quizás, si no se hubiesen dejado seducir por esos suculentos 80 millones, ahora valdrían más o se situarían por encima de su máximo competidor.

Lo que sí que no hay que negar es que estamos ante un caso de éxito digno de estudio y ante un movimiento empresarial brillante por parte de los dos jóvenes fundadores. ¿Y en qué posición queda Rocket Internet en todo este tablero? Queridos lectores, para saberlo os dejo a vosotros que os creéis vuestra propia opinión y os sumerjáis en este caso que da aún para mucho más estudio.

 

 

¿Ejemplo o desastre? La paradigmática historia de La Nevera Roja
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