Hoy quisiera hacer una reflexión de una situación que, seguramente como padres, nos hemos visto envueltos en más de una ocasión. Y no es otra que enseñar a nuestros hijos el valor del dinero.

¿En cuántas ocasiones nuestros hijos nos han saltado con un “papi cómprame esto”, “papi cómprame lo otro”?, ¿cuántas veces hemos tenido que negarnos a ciertos caprichos no por no tener el dinero, sino para evitar que se conviertan en unos consentidos?

Y eso que yo he tenido la gran suerte que mis dos hijos en pocas ocasiones han tenido una rabieta a costa de estas situaciones, pero sí que me he visto envuelto en otras sobre todo cuando eran más pequeños en las que realmente se creían que “el dinero crece en los árboles”, o que es algo que esta garantizado.

“Papi, da igual. Si nos quedamos sin dinero, vamos al banco a buscar más y listos”. Esta chistosa frase en boca de un niño de 6 años me la narró un buen amigo con ocasión de una conversación informal sobre economía doméstica. Por lo que a raíz de ese diálogo intrascendental, se me ocurrió convertirlo en algo útil: en la necesidad de enseñar a nuestros hijos el valor del dinero.

Educación financiera para niños: ¿cómo transmitirles el valor del dinero?

Lo primero es distinguir la educación financiera, que debe estar presente en cualquier etapa e incluso necesario enseñarse en escuelas y universidades, y la educación financiera para niños, cuyos valores creo que está en manos de nosotros como padres inculcar y hacer respetar.

Para ello, como si de un plan financiero se tratara, tengo mi propio plan educacional consistente en los siguientes puntos:

Habla en voz alta sobre dinero

Los niños son una esponja de conocimiento y absorben todo lo que ven a su alrededor. Además suelen trabajar el comportamiento por imitación de sus mayores.

Por estas razones, hablar de ahorrar dinero cada mes para podernos ir de vacaciones el año que viene, de lo que resulta caro, barato, o lo que esta bien, etc., de forma clara y abierta sirve para que vayan asimilando estos valores. Eso sí, en cierta medida hay que tener cuidado con ser explícitos y entrar en detalles como el sueldo que se gana, ya que por esta razón, ahora medio colegio de mis hijos sabe lo que gana su director.

Desde pequeños, es importante conservar los valores del “Hada de los Dientes”, el ratón Perez, o lo que se quiera, porque eso le empieza a dar una sensación de propiedad y del valor del dinero. Recuerdo que mi hijo me preguntaba que podía hacer con ese billete que le había dejado la “Tooth Ferry”, que se podía comprar, que traducido al lenguaje de adultos es un: ¿cuánto vale este papelito que me diste? Ahí es donde debemos empezar a transmitirles el valor de canje del dinero, el valor de referencia, como forma de meterlos en el mundo que luego será parte de su cotidianeidad. El hecho de que mis hijos supieran que podían hacer con 10 Euros, les comenzó a dar un referencia del valor de las cosas cuando luego preguntan el precio de las cosas. Creo que este fue el primer paso de esta cadena. Otra enseñanza que muy importante, me la ejemplifico mi hija grande, que siempre quería salir a gastar lo que le había dejado el ratón perez. Ahí es donde empezamos a transmitirle que era mejor tener varios billetes de esos, para luego comprarse algo grande y lindo. Esa es nuestra forma de formarlos en la cultura del ahorro.

Explícales el porqué de sus pagas

Dar una paga semanal a nuestros hijos (aun no es mi caso ya que son muy pequeños aun) puede resultar positivo siempre y cuando sea una paga consecuente. Con este dinerito pueden comenzar a conocer valores como el del ahorro (si no les alcanza para comprar algo que quieren, debemos sugerirles que lo ahorren y vean que todo sacrificio tiene su recompensa) y administrarse de forma que les alcance el mayor tiempo posible.

Por ello, al momento que decidimos ofrecerles una paga, debemos explicarles que el motivo es para que puedan administrarse ellos mismos sus caprichos, y que esa paga no viene “de la nada” sino del trabajo y esfuerzo nuestro que en un futuro tendrán que realizar ellos. Explicarles que cuando llegamos a casa de trabajar en la noche, habiendo querido y preferido pasar la tarde con ellos, tuvimos que realizar un esfuerzo por conseguir que la casa, que ellos, y que todo pueda seguir funcionando. Esto ya se relaciona con el valor del trabajo y porque trabajamos, que creo que va atado indefectiblemente al valor del dinero.

Cambia la paga periódica por la cuenta corriente cuando estén preparados

Una cuenta bancaria para un niño de seis años es un absurdo, ya que poco o nada le va a interesar que no sea que esas cantidades se materialicen en caprichos, además acarrean comisiones, gastos de mantenimiento y otros sinsentidos para su edad.

Por ello, llegado el momento en el que podamos inculcarles para qué sirve y cómo usar una cuenta de ahorros, debemos aprovecharlo y ofrecerle la información financiera básica que acarrea.

Enséñales a ser críticos con lo que desean frente a lo que necesitan

Ahora que se acerca navidad asistiremos una vez más a ese empacho de anuncios de juguetes en los que se les anima a los niños que consuman y consuman.

Para evitar que ese desfile consumista desborde las ansias de nuestros pequeños, debemos procurar que valoren la situación y sepan distinguir lo más claramente posible entre lo que quieren, lo que necesitan y lo que es un simple capricho pasajero.

Por ejemplo, podemos usar la situación de la navidad pasada. Si nuestros hijos se pasan con el “me lo pido”, “me lo pido”, “me lo pido”, les podemos recordar que el año pasado tuvieron X juguetes de los cuales sólo dos o tres siguen usando (o ninguno), de forma que valoren sus propias necesidades y deseos así como inculcarles lo positivo de elegir juguetes y otros regalos que les sean duraderos y prácticos durante el máximo tiempo posible.

Tal como ya he tenido la ocasión de introducir, es muy importante que cada una de estas y otras lecciones financieras para nuestros niños, se enseñen cada cual a su debido tiempo: no es el mismo conocimiento financiero necesario para llenar un cerdito-hucha de monedas que hacer transferencias, conocer los tipos de interés etc. Cada cosa a su tiempo, que al fin y al cabo solo son niños y deseamos que así sigan siendo por el mayor tiempo posible.

Niños en torno a los seis-siete años

Es una buena etapa para que comiencen a familiarizarse con el concepto de dinero. Sobre todo con que no se trata de un bien infinito…

Es el momento de que comiencen a conocer el valor de los billetes y monedas, la diferencia entre ganar y perder dinero, que no siempre podemos disponer de él, etc.

Niños en torno a los ocho-nueve años

Es el momento de que el concepto “ahorro” entre en sus vidas. Ya sea a través de la paga, a través de lo que sus abuelos le regalan, con el dinero de la Primera Comunión en su primera cuenta de ahorros, etc.

Por otra parte, juegos didácticos tipo Monopoly pueden hacerles aprender de forma educativa y divirtiéndose lo que supone manejar las finanzas con cabeza.

Niños en torno a los diez-once años

Es el momento ideal para que comiencen a tomar sus propias decisiones financieras. Ya no debemos “ponérselo fácil” y permitirles que elijan un regalo o permitirles que se compren un producto sin más con sus ahorros. Ahora debemos inculcarles que mediante la compra están tomando decisiones relevantes, como prescindir de un dinero que les puede servir para comprarse algo que realmente necesitan o necesitarán en un futuro, como la relación calidad-precio, etc.

Incluso es momento para que poco a poco introduzcamos conceptos como el de “préstamo”: no te doy X dinero para que satisfagas tu deseo, sino que te lo presto y posteriormente vas a tener que devolvérmelo…

Debo confesar que todo esto es la teoría: la práctica después depende del día que lo lleve a práctica o sucumba ante esos ojillos que me vuelven loco. No obstante, sí que es importante que algo tan vital como la economía, el dinero y el gasto no sea un tema tabú en ningún momento (sin dejar que sea el tema central): siempre hay tiempo y momentos para hablar sobre dinero, es la forma en la que se trate el tema y sobre lo que se trate lo que determina su idoneidad.

 

Educación financiera: cómo enseñar y transmitir correctamente el valor del dinero
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