¿A qué llamo mente emprendedora y por qué lo recalco desde el título de este artículo? En muchas ocasiones, nos lanzamos a emprender sin más formación o conocimiento que nuestras ganas de “ser nuestro propio jefe”. Comenzar un nuevo negocio desde este planteamiento, aunque entusiasta, resulta erróneo: emprender requiere conocimiento, tanto del negocio o sector al que dedicarnos, como del propio hecho de cómo se lanza un negocio.

Por ello, desde mi propia visión emprendedora (experiencia por ello tengo) y también aprendiendo de grandes idearios en el mundo de los negocios, me gustaría ofreceros desde el blog de Juan Pablo Jutgla una serie de 7 consejos que os guiarán si en vuestros pensamientos está el abrir un nuevo negocio.

5 consejos de Juan Pablo Jutgla para montar un negocio sin riesgos

#1 Emprende sobre lo que te apasiona

…O al menos sobre lo que conoces. El principal error por el que la gran mayoría de negocios no sobreviven al primer año y otros tantos echan el cierre antes del primer trienio es porque la persona a cargo, o no conocía sobre lo que emprendía, o no se adaptaba adecuadamente al medio.

No hay que poner como ejemplo un sector complicado como el tecnológico, complejo como el logístico o desconocido como todo el que puede acarrear una hipotética aprobación del consumo medicinal: algo que en la cabeza ronda a más de uno y “sencillo” como abrir un bar requiere altas dosis de conocimiento del sector (contacto con proveedores, puesta al día de las cuentas, balance de ingresos y gastos, pago de servicios, etc.).

No recomendaría a nadie abrir un bar a menos que no conozca y esté enamorado del medio: caso de quien ha pasado años detrás de una barra atendiendo al público. Lo mismo aplicaría a quien se atreve con tecnológicas, montar agencias, consultoras, etc. El conocimiento siempre es poder, y sin él, la emprendeduría es imposible.

#2 Objetivo máximo: no parar de crecer

No se trata de ambición, se trata de nunca perder el fuelle ni las ganas de hacer de tu negocio todo un éxito. La emprendeduría es sacrificio de muchas cosas (de tu tiempo, de tus ahorros y de un largo listado de cosas a las que renunciar por no abandonar tu negocio…), por ello que el primero de los consejos sea que te apasione a lo que dedicas tantísimo tiempo.

Tener como objetivos “mantenernos”, ganar lo suficiente para pagar la hipoteca y otros objetivos de este tipo, aunque legítimos, puede llevarnos al acomodo. Y en los negocios, acomodarse acaba traduciéndose en perder fuelle y con ello, perder posición de mercado. Algo que mal gestionado puede abocarnos al cierre.

#3 Lo único que importa es la satisfacción de tus clientes

Está claro que dedicarnos a lo que nos apasiona es un importante empuje para llevar adelante un negocio, pero la última palabra la tienen siempre los clientes. Puedes ser el mejor enlos servicios que ofrezcas, puedes “abrir la persiana” a primera hora del día y bajarla de madrugada sin apenas descanso… pero si no llega tu mensaje a tus clientes, no sirve absolutamente de nada.

Este consejo no quiere decir que dediques esfuerzos a la promoción (que también), sino que seas capaz de escuchar qué necesita tu clientela. EN ocasiones caemos en el error de creer que se necesita algo o que podemos vender X producto que resuelve X necesidad y después la realidad es muy diferente: básate en esa realidad y no en la que tú creas.

#4 Crea estructuras de trabajo sólidas

Una base de negocio sólida, unos cimientos fuertes, es lo que permite que tras la fase de lanzamiento (que suele durar entre los 3 y 5 años), la empresa no sea un constante foco de atención.

Por ello, tan importante es tener un producto que ofrecer “que lo valga”, como una estructura, una plantilla profesional motivada, que conozca a la perfección cada parte del trabajo y de su entorno.

#5 Aprende de cada acierto y también de cada error

Volviendo al primero de los consejos, el simple hecho de dedicarte en un ambiente emprendedor a lo que te gusta, ya te va a servir como aprendizaje y, salga bien o salga mal, seguramente la experiencia en total no te parecerá negativa (a menos que abras un negocio siguiendo la burbuja emprendedora sin conocimiento ni motivación para ello).

Por ello, es conveniente que no tengamos miedo al fracaso, ni que éste sea en vano. Los fracasos no siempre son errores que debamos achacar a una mala praxis, pero sí se convierten en esto mismo cuando los repetimos, ya que significa que algo no hemos aprendido bien de la experiencia.

Emprender es algo emocionante, una forma única de vivir de lo que nos gusta, pero también es esfuerzo y algo muy serio que no se debe abordar de cualquier forma. No hay mayor riesgo en el mundo de los negocios que no saber cómo arriesgarse.